Los Fiat C.R. 20Bis del Arma Aérea Paraguaya

Por Renato Angulo


HISTORIA

El FIAT C.R. 20 era un caza biplano monoplaza de procedencia italiana. La versión C.R. 20 provenía de la serie C.R. 1 cuando la Fiat en 1918 fundo una empresa para fabricar aviones, contratando para dicho efecto al proyectista Celestino Rosatelli. El prototipo del caza C.R. 1 resulto ser el mejor en las pruebas de 1923 de la Regia Aeronáutica que el SIAI S. 52, por lo que ordeno su construcción a gran escala, produciéndose un total de 240 aparatos en 1925.

En 1926 volaba el prototipo de la serie C.R. 20 cuya principal características era que sus alas eran de distintas envergaduras, y llevaba ya un motor Fiat A.20 y no el Hispano-Suiza 42 de 300 CV de las series anteriores. Fue aprobado por la Regia Aeronáutica en 1927 convirtiéndose enseguida en el caza estándar de esta. El Fiat C.R. 20 participó de las campañas colonialistas italianas de Libia y Absinia como avión de ataque al suelo. Posteriormente fue exportado a varios países como Hungría y Lituania, Polonia, la Unión Soviética y el Paraguay.

EL FIAT C.R. 20 EN LA GUERRA DEL CHACO

Ante la necesidad de contar con un nuevo avión caza que remplace a los WIBAULT 73, se compraron de Italia 5 de estos aparatos. Contaban con algunas mejoras del diseño original como ser la incorporación de amortiguadores neumáticos de aceites y frenos en las ruedas.

Pero la adquisición de dichos aparatos fue empañada por sucesos un tanto desagradables. El entonces Director de la Escuela de Aviación Militar Mayor HC Vicente Almonacid, secundado por un grupo de militares, recomendaron al Comando paraguayo la adquisición de 12 aparatos CURTISS OSPREY, similares a los que utilizaba la aviación boliviana. Pero ciertas divergencias con el Comando, el costo elevado que demandaría la adquisición y algunas cuestiones de celos por parte de las autoridades paraguayas hacia su par argentino, hicieron que se tomara la desición de adquirir finalmente los FIAT en vez de los otros. A raíz de este episodio y sintiéndose desautorizado y ofendido en su honor, Almonacid renunciaba a su cargo a finales de marzo de 1933. Los aviones llegaron en Abril del mismo año.

Los aviones fueron ensamblados en la Base de Campo Grande, siendo numerados 11-1, 11-3, 11-5, 11-7, 11-9, todos pertenecientes a la Undécima Escuadrilla de Caza. Al mismo tiempo se realizan los exámenes médicos por parte del Doctor Ramón Doria, para seleccionar a los hombres que pilotearan los mismos. Ellos fueron Cáp. Bernardino Caballero A., Cáp. Vladimir Porfenenko, Tte. de Navío Víctor Urbieta Rojas, Tte. Walter Gwynn, Tte. Tomás Rufinelli, Tte. Román García, Tte. Orlando Salerno Netto, Tte. Abelardo Bertoni y el Tte. 2ª Abdón Alvares Albert.

El 25 de Mayo, los C.R. 20 son trasladados a Concepción, y al día siguiente parten hacia Isla Poí, donde el 11-7 sufre de desperfectos mecánicos y debe volver a Concepción, pero el 11-9 piloteado por Walter Gwynn adolido por los mismos defectos que su par 11-7, debe realizar un aterrizaje forzoso cerca de la localidad San Salvador, quedando la maquina completamente destrozada. Los restantes aparatos llegaron sin más novedades a la Base Aérea de Isla Poí, donde se pusieron a disposición del Comando Central.

El Capitán Abdón Albert Alvares en su libro “Con llamas en el aire” escribe una extensa digresión sobre dichos aparatos y los inconvenientes que tuvieron durante la campaña. El mismo fue piloto de dichos aviones. De su libro podemos transcribir textualmente algunos de ellos en el siguiente párrafo:

…”El Fiat C.R 20bis es un avión que se encuentra en la clasificación de los inestables, pues al contrario de un estable, este no tiende a recuperar dicha posición después de una picada, ya que este se volvía peligrosamente más pesado de nariz con tendencias a quedar de espaldas al piso. Dicha características se le atribuyen al accidente en que perdió la vida el Capitán Walter Gwynn y en el que pereció el Capitán Bernardino Caballero Alvarez. Otro gran problema con los Fiat era que solo se podía utilizar el motor en potencia máxima a partir de los tres mil metros de altura. La mezcla de combustible era todo un dolor de cabeza para la logística paraguaya pues usaba una composición de 65% de nafta de 73 octanos, 25% de alcohol y 10% de benzol, para elevar el índice de octanes o poder antidetonante al combustible. Otro problema que para la puesta en marcha del motor se necesitaba el uso de incómodos y pesados botellones de aire comprimido debido al deficiente equipo portátil a bordo. Por último otra característica peligrosa era que la hélice de madera bipala de paso fijo con montaje directo sobre el muñón extremo del cigüeñal, adquiría una velocidad extraordinaria en los ataques en picada, que afectaba la sincronización de los disparos de las ametralladoras, que en consecuencia perforaban la propia pala…”

No estaría de más recalcar que dicha adquisición no resultó para nada excepcional y peor aún trajo una cantidad de problemas. Aún así dichas maquinas sirvieron de protección de la Base de operaciones de Isla Poi y defensa de la pista de la misma. Cumplieron también varias misiones de escolta a los bombardeos Potez XXV y vuelos de reconocimiento. De los cinco adquiridos dos se perdieron en accidentes y uno durante el combate del 12 de Junio de 1933; los dos restantes sobrevivieron a la guerra.
CARACTERISTICAS TÉCNICAS

Tipo: Caza biplano monoplaza.
Motor: Fiat A.20, de 12 cilindros en V de 410 HP
Velocidad Máxima: 260 KPH
Techo de servicio: 8.500 m.
Peso: 970 Kg.
Dimensiones: Envergadura 9,8 m.; Longitud, 6,70 m.; altura 2,80 m.
Armamentos: Dos ametralladoras fijas Vickers de 7,7 Mm. sobre el capot.
LA UNDÉCIMA ESCUADRILLA DE CAZA

La Undécima Escuadrilla de Caza, que fue denominada “Los Indios”, fue creada a partir de la necesidad operativa de proteger a las unidades aéreas al servicio del Alto Mando, proveer de defensa aérea a las instalaciones estratégicas en Villa Militar, escoltar a las unidades de Reconocimiento y Bombardeo, protección del Cuartel General en Campaña y defensa de la Base Aérea de Isla Poí.

Su primera misión importante fue participar en el primer gran raid aéreo realizado por los paraguayos el 3 de Junio de 1933, donde los tres aparatos escoltaron a seis POTEZ XXV que bombardearon el fortín y la Base Aérea de Platanillos causando varios daños y destrozos. Inclusive se atacó un convoy de camiones que llevaba refuerzos y pertrechos. Los cazas bolivianos no pudieron despegar para dispersar a la formación enemiga porque la sorpresa fue total.

El 11 de Junio entraron en combate por primera vez los pilotos de la Undécima, después de escoltar a tres POTEZ XXV en un bombardeo a las posiciones enemigas en Campo Aceval. Los Fiat por su mayor velocidad llegaron primeros a la Base de Isla Poí. La aviación boliviana no quiso dejar impune a los Potez por lo que destacó tres CURTISS OSPREY para dar caza a los mencionados aviones y bombardear nuevamente Isla Poí. Grande fue su sorpresa que 7 Kilómetros antes de llegar a su objetivo le salían a su encuentro tres nuevos aviones paraguayos. Eran los FIAT bajo el mando del Capitán Bernardino Caballero en el 11-1, Tomas A. Ruffinelli en el 11-5 y Roman García en el 11-3. La escuadrilla había sido reabastecida apenas puso pie en Isla Poí pues fueron alertados que los bombardeos estaban asechados por los CURTISS. Los aparatos bolivianos al verse atacados por primera vez, soltaron sus bombas y presentaron batalla Un intrépido aviador boliviano se lanzo en picada y disparo sobre uno de los FIAT todavía decolando, rozando las alas superiores del mismo. Los demás se trabaron en maniobras, girando uno detrás del otro disparándose a corta distancia. Los OSPREY que eran biplazas tenían en el cockpit del artillero una ametralladora USAAC gun con 500 balas calibre 7.7mm con la cual impedían que los aviadores paraguayos pudiesen estar mucho tiempo pegados a sus colas porque el peligro de que una ráfaga mortal de esta lo derribe era muy real. Tan así que después de una pasada y de lograr impactar varias veces en el fuselaje de uno de los OSPREY, Roman Gracia se lanza en pos de la pista para aterrizar pues su avión despedía una intensa humareda gris clara, los caños de circulación del combustible estaban perforados al igual que su radiador. A su vez el OSPREY se retiraba a sus líneas humeando. Según el reporte de algunas patrullas en los días posteriores encontraron los restos de un avión boliviano, aunque nunca se pudo confirmar si era el dañado por García, pero volviendo al relato, los demás OSPREY al cabo de varias pasadas y tras la imposibilidad de atacar su objetivo se retiraron al oeste perseguidos por nuestros cazas pudiéndose notar que los nuestros eran mas lentos que los mismos pues no pudieron alcanzarlos.

Hasta la fecha era común que los aviones bolivianos bombardearan cómodamente las posiciones del Cuartel General paraguayo y poner en zozobra a la Base Aérea de Isla Poí pues los cazas WIBAULT 73 habían sido retirados del campo de operaciones. Solo eran hostigados por las ametralladoras paraguayas que hacían de armas antiaéreas pues se le adaptaba una mirilla para dichos efectos. Tal fue la sorpresa de los mismos al verse atacados por nuevos cazas mucho mas maniobrables que sus OSPEREY pero lentos en comparación a ellos. La Fuerza Aérea Boliviana no podía permitirse semejante adversario por lo que decidió destruir a los aparatos paraguayos en tierra mediante un bombardeo masivo, acompañado por unidades de caza. Es así que el 12 de Junio del mismo año se libró uno de los combates más espectaculares de toda la guerra. El mismo fue relatado en los partes oficiales de ambos bandos, que se describe a continuación.

En la mañana del 12 del mencionado mes se encontraban los mecánicos reparando los aparatos, el 11-1 tenía los mandos cortados por las ametralladoras bolivianas, aún así se lo pudo arreglar sin mayores contratiempos. De pronto sonaron los tres tiros de alerta en dirección Noroeste lo que indicaba la presencia de aviones enemigos, eran pues tres CURTISS HAWK aviones cazas con una velocidad máxima de 345 Km./h. Los FIAT 11-1, 11-3, 11-5, piloteados por Walter Gwynn, Román García y Tomás A. Ruffinelli, se prepararon para decolar cuando suenan de nuevo los tres tiros de alarma en dirección oeste, esta vez eran cinco CURTISS OSPREY con los portabombas repletos. Los FIAT ganan altura de forma apresurada y esperan que los HAWK estén sobre la vertical de Isla Poí y antes que se lanzasen a ametrallar los hangares, son atacados desde mayor altura. Las tres maquinas bolivianas sufren severos daños, tanto que deben abandonar la lucha y se ponen en dirección a su base de avanzada en Arce.

Al iniciarse la persecución los aviadores paraguayos observan a la segunda formación que ya esta llegando a Isla Poí por lo que viran a su encuentro. Es en este momento cuando la maquina 11-1 de Walter Gwynn hace un giro cerrado, lo que hizo pensar a sus compañeros que intentaría perseguir a un HAWK que se había aparatado de la formación, pero el mismo cae verticalmente desde 1200 metros y 200 antes del suelo realiza un tirabuzón para posteriormente estrellarse contra el suelo destruyendo la maquina y matando al piloto. Rufinelli y García zigzaguean de forma enfurecida por el cielo y se lanzan sobre por encima de los OSPREY sin darse cuenta que otra formación de tres HAWK se aproxima desde el sur. Tras el ímpetu del ataque de los FIAT, los OSPREY tal vez no sintiéndose seguros abandonan la lucha, no así los HAWK que se traban en un combate de giros y maniobras con los enfurecidos halcones paraguayos. En un determinado momento el 11-5 de Rufinelli se pega a la cola de un HAWK y al oprimir el disparador de las ametralladoras, estas enmudecen, sus armas se habían encasquillado. García realizaba peligrosas maniobras evasivas que en momentos lo hacían poner vertical a su aparato como si estuviese colgado de una cuerda. Luego de veinte minutos de combates los HAWK abandonan también la lucha, posiblemente con las ametralladoras encasquilladas o ya faltos de combustible.

Ese día, ninguna bomba cayo dentro del Cuartel General ni en la Base Aérea; los paraguayos no pudieron evaluar nunca los daños infligidos a la aviación boliviana, la cual no declaro el derribo de ninguna de ellas, si muchas dañadas en su estructura y otras que tuvieron que volver a su base por tener problemas con el motor. A su vez la perdida del Tte. Walter Gwynn resulto desastrosa para la escuadrilla, pues perdieron a un destacado piloto y redujo a tan solo dos aparatos a la unidad. Hasta el día de hoy su muerte sigue siendo un misterio; los bolivianos aseguran que fue derribado por una de sus maquinas mientras que otra teoría afirma que su avión realizo una maniobra que lo llevo a entrar en pérdida y posteriormente en una barrena; algunos autores como Félix Zárate Monges sostienen que Gwynn aún no se encontraba recuperado de su accidente del 25 de mayo y se desvaneció en el aire. Dicha teoría fue aceptada por el Comando Paraguayo pues se había formado una Comisión Evaluadora para analizar el hecho, no pudiéndose encontrar ninguna perforación de bala en el cuerpo del Tte. Gwynn ni en el avión destrozado. Otra teoría afirma que posiblemente los mandos del FIAT se soltaron ya que había sido cortados en el combate del día anterior por lo que el piloto perdió el control de su maquina.


LAS MISIONES DESDE JULIO DE 1933 HASTA LA BATALLA DE STRONGEST

La situación de la Escuadrilla era difícil pues sólo tenía dos aviones operacionales, el 11-3 y el 11-5, mientras que el 11-7 se encontraba en reparaciones en la Base de Campo Grande. Las misiones durante este periodo fueron las de escolta y la de proteger el Cuartel General. Los FIAT no fueron utilizados como en Italia como aviones de ataque al suelo y de apoyo directo, porque su rendimiento a baja altura era deficiente. Fue por eso que fueron utilizados para defensa de objetivos volando siempre a más de 2.000 metros de altura donde podía usar la potencia del motor al máximo. Para el 10 de Agosto se reincorporaba ala escuadrilla el 11-7.

El 16 de Agosto de 1933 recibió de nuevo la Base de Isla Poí la visita de 5 CURTISS HAWK cargados con bombas, pero puestos en alerta los pilotos de la Escuadrilla, trabaron un fiero combate con ellos. Entre tanto, el personal de tierra y los combatientes veían desde abajo aquel espectáculo, las palpitaciones del corazón se aceleraban a la vista de los aparatos en las mas variadas posiciones, confundidos entre las cambiantes estelas de los proyectiles trazantes, mezclada con el estrépito infernal de los motores que parecían rasgar el cielo; apenas se distinguía cual era paraguayo y cual boliviano. La lógica aseguraba que el combate no podía durar mucho y que el resultado seria desastroso para las armas paraguayas. Pero no fue así, los aparatos bolivianos pegaron media vuelta y se retiraron a sus posiciones, ya sea con las ametralladoras trancadas, con averías en el motor o faltos de combustible. La Escuadrilla nuevamente sale victoriosa ante un enemigo superior en número.

El 20 de octubre durante una misión de escolta fueron sucesivamente atacados por tres aviones cazas enemigos, pero no pudiendo romper la formación de los POTEZ ni dispersar a los FIAT, teniendo que volver a su Base.

Posteriormente vendría la derrota boliviana en Campo Via el 11 de diciembre donde se rendían ocho mil soldados, luego de la cual hubo un armisticio entre los combatientes por Navidad que se extendería hasta la mitad de Enero. En Febrero empezaron de nuevo los combates entre las tropas de tierra.

El 4 de Marzo, luego de regresar los tres aparatos de una misión de escolta donde no encontraron combate, antes de llegar a Isla Poí el avión 11-3 piloteado por el líder de la Escuadrilla Cáp. Bernardino Caballero Álvarez, entró en una barrena para posteriormente destrozarse en tierra. El accidente nunca fue resuelto y la pérdida nuevamente dejó solo dos aparatos operacionales y se perdía nuevamente al piloto mas preparado del Escuadrón.

El 26 de abril escoltaron a la sazón al Sub-Director de la Aviación el Mayor José Atilio Migone en una misión de vital importancia. El Comandante en Jefe, Gral. José Félix Estigarribia le había ordenado explorar la zona del pique entre Florida – Camacho; Posteriormente se debía encontrar la punta del camino Lobrego que podría estar amenazando el flanco de una de nuestras grandes unidades en plena marcha victoriosa. Había que descubrir algún movimiento enemigo por líneas interiores. En aquel momento el único avión disponible para tal efecto era el CURTISS FALCON sin armamento pero bastante veloz. Fue escoltado por el Tte. Víctor Urbieta Rojas en el 11-5 y el Cáp. Vladimir Porfenenko. El descubrimiento fue alarmante, en Campo Jurado se observo una inmensa línea fortificada y un camino transitable para camiones llamado “J” que une la cañada Guachalla con Cañada Esperanza. Con esto pretendía el Estado Mayor boliviano atraer al los paraguayos a Campo Jurado y luego salir a través de este camino a su retaguardia y destruir al Primer Cuerpo de Ejercito Paraguayo en una maniobra de envolvimiento.

Durante la batalla de Strongest, la escuadrilla prestaría servicios en vuelo de exploración y reconocimiento, a su vez defenderían la base aérea de avanzada de Cabezón.
DE STRONGEST AL CESE AL FUEGO

Tras la batalla de Strongest donde los bolivianos lograron capturar más de 1000 soldados paraguayos y desbaratar su plan ofensivo, la Escuadrilla pasó a un necesario descanso para reparar los exhaustos aparatos. Recién a mediados de Agosto de 1934 hicieron su reaparición en varios vuelos de reconocimientos sobre la zona Picuiba. En septiembre los FIAT fueron trasladados más cerca del frente en la Base Aérea de Picuiba, siendo en aquel entonces su comandante el Cap. Tomás Ruffinelli y sus pilotos, los Ttes. Orlando Salerno, Abelardo Bertoni y Abdón Alvares Albert.

El 21 nuevamente la Aviación Boliviana intentó sorprender a la Escuadrilla en tierra. Las bombas caen sobre la pista, los pilotos corren a las maquinas, los mecánicos les acomodan los correajes, una inmensa nube de arena y esquirla se levanta a los lados. Varios mecánicos caen heridos, hasta que al fin los motores braman y decolan bajo el infernal fuego de las ametralladoras bolivianas. Una vez en el aire ponen en fuga a la aviación boliviana. Como dato importante, en una de las ráfagas disparadas por El Tte. Salerno, su avión cerceno su propia hélice.

El 22 del mismo mes, escoltaron al POTEZ Nº 5 que se encontraba buscando a la 6ª División de Infantería perdida en Algodonal., Posteriormente tras cumplir la misión descubre a una escuadrilla de CURTISS que al verlos arrojan sus bombas en cualquier dirección y tras un breve combate, ambos contendientes se retiran a sus posiciones.

Al día siguiente, se libré otro gran combate donde la Escuadrilla enfrentó nada menos que a 15 aviones CURTISS en una misma salida. Comenzaba pues la misión, escoltando al POTEZ piloteado por el Tte. Homero Duarte y el Tte. Cándido Ríos como artillero con la misión de hacer un reconocimiento y bombardeo sobre Algodonal. El Cáp. Rufinelli piloteaba el 11-5 y el Tte. Abelardo Bertoni el 11-7; El POTEZ volaba a 800 metros y los FIAT a unos 2.500 metros. A mitad de camino, el Cáp. Tomas Ruffinelli observó a dos CURTISS OSPREY que volaban en dirección a Picuiba a unos 1.500 metros, pero la misión implicaba cuidar al POTEZ por lo que no se lanzaron a su encuentro. No obstante uno de los CURTISS arrojó sus bombas y empezó la retirada. Al terminar su misión, el POTEZ se dispuso a retornar; el piloto Duarte les hizo una seña a la Escuadrilla y ésta se lanzó en persecución el OSPREY que estaba sobre Picuiba. Al verse perseguido, el avión boliviano arrojó sus bombas antes de poder realizar sus tiros sobre la Base Aérea, pero los FIAT venían como unos demonios tras la picada de 1.000 metros. Rufinelli se pegó a la cola de Osprey y le lanzó una ráfaga de 300 disparos. El OSPREY se estremeció y su observador con escasa puntería cae muerto en su cocpkit. Rufinelli disparaba de tan cerca que tiene que virar a la derecha para no estrellarse con su enemigo, Tras la maniobra su aparato trepita con violencia, su hélice fue de nuevo afectada por sus propios disparos. El CURTISS herido desciende picada, expulsando humo negro. Ahora el cielo libre de amenazas vuelven sus maquinas hacia el POTEZ, que para su sorpresa se viene a toda carrera hacia la Escuadrilla, atacado por tres OSPREY más. Aunque el POTEZ tenía una defensa magnifica con sus dos ametralladoras apareadas, las posibilidades de salir airoso del combate eran mínimas. Los FIAT salieron en su ayuda, pero Ruffinelli tenía inmensos problemas con la estabilidad de su máquina. Ascendieron lo más que podían y cuando tuvieron en la vertical a los aparatos bolivianos, se lanzaron vomitando fuego desde arriba. El 11-7 entró en un vuelo de dorso involuntario, seguido de un violento tirabuzón, aprovechado por el piloto para recuperar el dominio de su maquina; Nuevamente el FIAT tenia problemas en las picadas, maniobra fundamental en los ataques a otros aeroplanos. Pero continuando con el relato, los OSPREY aguantaron bien la primera pasada de los paraguayos y cuando éstos se lanzaron para realizar la segunda, fueron atacados desde mayor altura por varios CURTISS HAWK! Los cazas bolivianos esperaron a mayor altura una situación provechosa y se lanzaron en picada.

Los OSPREY abandonan su presa y dejaron el trabajo a los HAWK que se pegaron a las colas de los FIATS. El Cáp. Rufinelli viendo a uno de los OSPREY huir a menor altura gira para poder picar hacia el, cuando recibe el impacto de una ráfaga desde la cola que le arranca el anteojo de vuelo y le aplica veinte perforaciones a lo largo del parabrisas; el HAWK pasó raudamente a su derecha. La única explicación de que esta ráfaga no lo haya decapitado es que se encontraba con la cabeza ligeramente hacia la izquierda mirando al OSPREY cuando el HAWK lo atacó.

Pero el combate continuaba aún, el tocado avión de Ruffinelli se acerca al POTEZ para recibir fuego de cobertura mientras Abelardo se batía con bravura con las demás máquinas. En instantes que parecieron siglos nuestras máquinas ya estaban sobre sus posiciones, por lo que le enemigo ya una vez superada la sorpresa y sin poder abatir a ninguno de los aviones paraguayos, decide retirarse de forma inexplicable. Un poco mas de tenacidad y hubiesen destrozado a la Undécima Escuadrilla. Esta victoria fue señalada con una mención especial por parte del Comandante del II Cuerpo de Ejercito el Coronel Rafael Franco. El combate del 23 de septiembre fue una de las mayores glorias de nuestra Aviación Caza en toda la guerra.

Durante la Batalla de El Carmen y de Ballivián, gracias a su velocidad los FIAT fueron usados para reconocimientos fotográficos sobre dichos puestos en los últimos meses del año 1934.

Ya en el año 1935 los FIAT participarían en las incursiones sobre Ingavi y posteriormente realizarían misiones de reconocimiento sobre Charagua, pero no existen datos que indiquen que la Escuadrilla hubiese atacado la ciudad, no así los bombardeos paraguayos que la mantuvieron en constante zozobra. Posteriormente actuarían en el frente allende al Río Parapiti y la Cordillera del Aguarague, desde las bases aéreas de Ybamirante y Capirenda. Sus misiones eran las de fotografía y seguir de cerca los movimientos del enemigo, aun teniendo a la aviación boliviana cerca de sus bases, no se presentaron combates de importancia.

El 14 de Junio ocurre el alto al fuego en todo el frente; la guerra había terminado. La escuadrilla exhausta, apenas podía poner sus aparatos en vuelo. Aún así, hicieron su aparición en el Desfile de la Victoria en Agosto de este mismo año. La Escuadrilla se despidió con la frente alta de la guerra; Enfrentó a un enemigo superior en número y en calidad de aparatos y aún así lo puso en fuga en varios combates, cumpliendo cabalmente con sus misiones encomendadas.
PILOTOS DE LA UNDÉCIMA ESCUADRILLA DE CAZA “Los Indios”

Capitán PAM Bernardino Caballero Alvarez (Comandante de escuadrilla).
Capitán PAM Walter Gwynn (Comandante de escuadrilla).
Capitán PAM Román García.
Capitán HC Vladimir Porfenenko.
Capitán PAM Tomás A. Rufinelli (Comandante de escuadrilla).
Tte.1ro de Marina PAM Víctor Urbieta Rojas.
Tte.2do PAM Orlando Salerno Netto.
Tte.2do PAM Abelardo Bertoni.
Tte.2do PAM de Rva. Abdón Alvarez Albert.
EN LA POST GUERRA

Los dos Fiat C.R.20bis que sobrevivieron la guerra fueron el 11-5 y el 11-7, que en el inmediato periodo de la posguerra recibieron nuevos seriales militares; El 11-5 pasó a ser el C-1 y el 11-7 se convirtió en el C-2.

Cuando llegaron las nuevas aeronaves italianas en 1939, el Arma Aérea Paraguaya se reorganizó completamente. Los dos C.R.20bis pasaron a integrar la Primera Escuadrilla de Caza, conjuntamente con los nuevos Fiat C.R.32quater.

En Julio de 1939, un piloto civil, el Dr. Nogués, con la anuencia de los militares, realizó un vuelo de prueba en el C.R.20 con el serial C-2. El vuelo terminó en tragedia, cuando el C-2 se estrella en la propia base de Ñu-Guazú, con la muerte del piloto y la pérdida total de la máquina.

El C-1 siguió operativo por algunos años más, siendo radiado del servicio definitivamente en 1941.
BIBLIOGRAFÍA

- Alvarez Albert, Cap. de Rva. Abdón: “Con las llamas en el aire”. Imprenta Militar. Asunción. 1979. Pág. 145-151 y 175-184.
- Hagedorn, Dan; Antonio Luis Sapienza: “Aircraft of the Chaco War, 1928-1935″. Schiffer Publishing Co., Atglen, PA, U.S.A. 1996. Pág. 72-78.
- Sharpe, Michael: “Biplanos, Triplanos e Hidroaviones”.
- Zárate Monges, Cap.PAM (SR) Félix: “La Aviación Paraguaya Antes y Durante la Guerra del Chaco”. Offset Leguizamón. Asunción. 1988. Pág. 114, 118, 124, 126, 168, 171.
- www.earlyaviators.com
- Datos proporcionados por el Lic. Antonio Luis Sapienza Fracchia, historiador aeronáutico.

Autor: Renato Angulo

www.saorbats.com.ar


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2 Responses to Los Fiat C.R. 20Bis del Arma Aérea Paraguaya

  1. fabian says:

    tememos calidad personL PERO lastimosamente no material………….. exitos ala FFAA PARAGUAYA…

  2. Herman says:

    Muy interesante aporte

    Cordiales Saludos

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